INFORME ROJO

¿Quién mató al “Pino”? ¿Fueron sicarios o un comando parapoliciaco

Por Mussio Cárdenas Arellano

 Dos niños acribillados, cuatro adultos ultimados, la pólvora, la sangre, la masacre en Las Bajadas y Cuitláhuac no atina a sustentar que “El Pino” era “jefe de plaza”. Y todo apunta a que no lo mató un cártel sino un comando parapoliciaco.

Dos menores cosidos a balas, la Ford Lobo con 500 impactos de bala, y el estruendo, y la saña de los matones, y el gobernador que un día atribuye la ejecución a una reacción del grupo criminal por el ataque a los bares de Poza Rica y luego acusa a Fernando Pérez Vega, “El Pino”, de morir por ordenar el levantón de la familia de un narco.

Un taxi tiroteado, asediado y perseguido por el comando civil —presuntos policías encubiertos— y en su interior “El Pino” inerte, ultimado cuando Fernando Pérez Vega se bajó de la Ford Lobo, abordó el vehículo de alquiler, quiso atraer a los matones, intentando alejar al grupo armado de la Ford Lobo en que viajaba su familia.

Y la fiscal espuria, Verónica Hernández Giadáns, trastabillando, titubeando, afirmando que hay seis detenidos pero aún indaga si tienen que ver con la masacre de Las Bajadas, municipio de Veracruz. O sea, los aprehende y no sabe si tienen responsabilidad.

Y así el guión de la ejecución del “Pino” Pérez Vega y los pasos perdidos de Cuitláhuac García, que primero criminaliza, enloda y agrede, le carga la mano al muerto, y luego ve si le cuadra la versión.

¿Quién mató al “Pino”? ¿Un grupo criminal o un comando parapoliciaco? ¿Y por qué?

Y si fue un comando parapoliciaco, ¿por qué le carga la autoría al Cártel Jalisco Nueva Generación?

Extremadamente acelerado, el gobernador brinca de un móvil a otro, asumiendo tareas de fiscal, construyendo la fábula oficial donde “El Pino” Pérez Vega es el malo, sus ejecutores también son malos, el hermano del “Pino”, Reveriano Pérez, también adolece de maldad, y la única bondad, color Morena, repta por los pasillos de palacio de Gobierno en Xalapa.

Son ya ocho días. Cuitláhuac, el gobernador de Veracruz, enreda el enredo. Presume la razón del crimen —el móvil, la motivación—, identifica a los sicarios, corrige la coartada inicial, cambia de sicarios y no deja de repetir que “El Pino” Pérez Vega era jefe de plaza.

Pero entre Fernando Pérez Vega y Cuitláhuac hay historia. Y nada cordial.

Al “Pino” le cerró la puerta en su intento de ser alcalde de Coxquihui, municipio enclavado en el Totonacapan, en 2021. Pretendía ser candidato de Morena y la negativa fue tajante.

Cuitláhuac traía un acuerdo con Reveriano Pérez Vega, alias “El Pelón”, acusado en los tiempos de Miguel Ángel Yunes Linares de ser líder del grupo delincuencial Los Pelones. Yunes llegó a ofrecer un millón de pesos a quien aportara datos que llevaran a su captura.

“El Pelón” ya tenía cuerda en esos menesteres. Dos veces fue alcalde de Coxquihui bajo las siglas del PRI. Criminal o no, contaba con base social y lo que no lograba por la buena lo obtenía por la mala. Con Yunes no se entendió aunque hay versiones que apuntan a que lo traicionó. Reveriano y “El Pino” se la jugaron con Morena y le aportaron votos a Cuitláhuac García.

Cuando Yunes Linares dejó la gubernatura, en 2018, “El Pelón Pérez Vega siguió sintiendo el asedio del fiscal yunista, Jorge Winckler Ortiz, quien aún se mantenía en el cargo. Winckler lo encarceló pero a la semana los jueces del obradorismo, ya controlados por Cuitláhuac García y su secretario de Gobierno, el sátrapa Eric Cisneros Burgos, le concedieron la libertad.

Así llegó a la elección de 2021. Fernando “El Pino” Pérez Vega presionaba para ser candidato de Morena. Tocaba puertas y buscaba padrinos. El mismo Cuitláhuac García confirmó esa versión una vez que una fotografía en que aparece con el “jefe de plaza” inundó las redes sociales.

“Sí sé de la fotografía —dijo Cuitláhuac—. Fue en el 2020 me parece y no fue candidato nuestro. Obviamente andaba buscando postularse en el 2021 pero pues no fue admitido en nuestro movimiento… entonces logró cabida en Fuerza por México y compitió por Fuerza por México”.

Morena postuló a Claudia León Mejía, esposa de Reveriano. En respuesta, «El Pino” Pérez Vega contendió como candidato de Fuerza por México. Ninguno ganó. Al dividir al morenismo, el triunfo fue para el panista Juan Pablo Gómez Mendoza; “El Pino” en segundo y Morena cayó al tercer lugar.

Otro dato: no es “El Pino” quien aparece en los reportes de inteligencia de la Secretaría de la Defensa Nacional, revelados por el colectivo Guacamaya. La banda señalada es la que encabeza “El Pelón” Pérez Vega, aliado de Cuitláhuac y Eric Cisneros.

Los reportes hackeados advierten que el gobierno de Cuitláhuac García protege a organizaciones delictivas. Señala concretamente a Reveriano como cabeza de “Los Pelones” y su zona de influencia abarca los municipios de Chumatlán, Mecatlán, Zozocolco, Coahuitlán y Filomeno Mata.

El reporte es contundente: Veracruz es tierra de disputa entre los cárteles Jalisco Nueva Generación, el de mayor presencia en esa zona, Del Pacífico o Sinaloa, Zetas Vieja Escuela, Grupo Sombra, Del Golfo y Los Pelones. Este último, morenista y con el manto protector del gobernador.

A Reveriano “El Pelón” Pérez Vega se le categoriza como uno de los 17 generadores de violencia a los que el Ejército da seguimiento puntual. Carga con señalamientos de trasiego de droga, portación de armas, robo de combustible, secuestro, extorsión, ejecuciones y tráfico de migrantes.

Dato contundente: a la esposa de Reveriano es a quien Morena hizo candidata a la alcaldía de Coxquihui, no al “Pino” Pérez Vega. Para entonces ya sabían de las múltiples acusaciones contra Reveriano. El pacto de Cuitláhuac con “Los Pelones” comenzó en 2018. Un pacto de sangre y poder.

El guión criminal se fue cumpliendo en la humanidad del “Pino”. El 22 de noviembre de 2022, una denuncia anónima advertía la presencia de hombres armados en la carretera Oriente Medio Día-Coxquihui-Zozocolco. Seguridad Pública y Ejército realizaron un operativo en el rancho Niño de Oro, que resultó ser propiedad de Fernando Pérez Vega. Pero no aprehendieron a nadie.

La temperatura aumentó. El 23 de noviembre fue levantado el comandante policíaco José Luis Quinto Lorenzo, en El Encinal. Y entonces hubo montaje.

Junto a sus restos fue dejada una manta. En ella señalaban que Quinto Lorenzo fungía como “halcón” del “Pino”, el que daba el pitazo de operativos y realizaba el cobro de piso y extorsiones.

El guión incluyó la difusión de un video en el que Quinto Lorenzo, presionado por  criminales que lo tenían en su poder, señalaba que Fernando Pérez Vega en actividades delictivas. “El Pino” refutó:

“Todo se trata de un golpe político ya que a las personas señaladas entre ellas mi persona somos de distintos colores partidistas pero de la ideología obradorista, pero a ciertos y conocidos actores que no comulgan con esa corriente ni los mencionan”.

A partir de ahí Cuitláhuac García acrecentó el embate. Tras el ataque a bares de Poza Rica con saldo de una decena de muertos, el gobernador advertía que El Pino era señalado como “jefe plaza”. Le estaba cobrando la derrota de Morena en Coxquihui, en 2021.

Y el 23 de enero de 2023, el ataque final. “El Pino” y su familia fueron masacrados en Las Bajadas.

Cuitláhuac atribuyó la ola de violencia en Poza Rica al grupo delincuencial Los Escorpiones. Luego se filtró que el móvil sería el asesinato de un comandante cercano a Víctor Hugo Delgado Rentería o Iván Cazarín Molina, alias “El Tanque”, mando en el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Ahora Cuitláhuac García atribuye la ejecución del “Pino” Pérez Vega y su familia a una venganza. Acusó a “Pino” de levantar a la familia del “Guacho”, un narco del CJNG, y en venganza éste ultimó al “Pino”, su esposa, dos hijos, una sobrina y el maestro rural que quedó al volante de la Ford Lobo.

Y así los desvaríos del gobernador.

“El Pino” se movía libremente, con familia. El 23 de enero acudió a Boca del Río. Acompañó al líder nacional de Fuerza por México, Gerardo Islas Maldonado, y el estatal, Eduardo “Tato” Vega, en la conferencia de prensa en que exigían al gobernador dejar de criminalizar políticos.

Al alcalde de Rafael Delgado, Isauro Ambrosio Tocohua, asesinado el 30 de diciembre, Cuitláhuac le atribuyó vínculos con grupos criminales. Por ese caso, Fuerza por México lo confrontó.

Horas después, sobre Las Bajadas, a medio kilómetro de la base aeronaval de Veracruz, ocurrió la masacre. Y desde entonces Cuitláhuac no termina de cuadrar el guión.

Mucho narco y todo apunta a que los ejecutó un comando parapoliciaco.

                                                        Archivo muerto

Inminente sanción a Arturo Delgadillo, director general de Obras Públicas. Contraloría Municipal halló evidencia de tres infracciones, una de ellas por demás grave: nepotismo, contratos de obra a cambio de dádivas y dar acceso a documentos oficiales a personas ajenas al ayuntamiento de Coatzacoalcos. La investigación, realizada a lo largo de dos meses, deriva de la denuncia presentada por la Sociedad Mexicana de Industriales Transformadores de la Construcción, acreditando con testimonios contundentes y huellas de transferencias bancarias, la entrega de cientos de miles de pesos que Delgadillo Medina y su círculo cercano exigía con la promesa de asignar obras. Otro parte de la denuncia versa sobre la designación de Víctor Manuel Mendoza Villegas como supervisor de Obras Públicas, teniendo como jefe inmediato al director de Obras, Onésimo Mendoza Flores. Se le responsabiliza de un tercer cargo: Arturo Delgadillo contrató los servicios de una firma especializada en el análisis del acta de entrega-recepción con la administración del ex alcalde, Víctor Manuel Carranza Rosaldo, sin contar con contrato pero dando acceso de la documentación al personal de esa empresa, el cual realizó su labor en las instalaciones de Obras Públicas como consta en una docena de fotografías. Sólo falta saber cuál cabeza rodará: la de Delgadillo o la de su subalterno, Onésimo Mendoza… Apagada, Nahle ya no habla de su enorme amor a Veracruz. Habla, poco, pero habla de Dos Bocas; de que se inunda pero no mucho, o que se llena de lluvia pero al rato se seca, o que la refinería le está quedando maravillosa. No habla de lo único importante: el sobrecosto, unos 10 mil millones de dólares más del presupuesto original. Nahle no habla de los tres años en que prometió estaría construida la magna obra del obradorismo y sigue con el chamaco atorado. No habla, por supuesto, de cómo le vio la cara y le tomó el pelo a López Obrador. Ofrece, eso sí, el primer litro de gasolina para el 1 de julio de 2023. O sea, un año después de la mascarada de inauguración estando la obra inconclusa. Pero no se trata de que sea procesado el primer litro de combustible sino los 340 mil barriles diarios que la secretaria de Energía prometió y con lo cual mareó a Andrés Manuel López Obrador, el mesiánico, para palomearle el jugoso negocio en el que no tardaría en meter a la runfla completa de los sedicentes defensores de la industria petrolera, que la circundan desde que la zacatecana fingía y simulaba, vestida como obrera y hasta con casco, pero sin contrato, ser empleada de Petróleos Mexicanos, allá por los años 90 y principio de los 2000. Día que pase, día que transcurra, sin que Dos Bocas cristalice, la candidatura de Rocío Nahle al gobierno de Veracruz se esfuma. Su ausencia, su silencio, sus declaraciones chicharroneras sobre su amor a Veracruz, son nada mientras la refinería esté inconclusa, las plantas sin interconectar, la planta cogeneradora de energía a medio gas. Dos Bocas terminó siendo el Waterloo de la oriunda de Río Grande, Zacatecas, a la que amplios sectores no quieren en Veracruz… No hay mayor súbdito que Gersaín Hidalgo. Siendo regidor ve al alcalde Amado Cruz Malpica como “patrón”. Siendo integrante del cabildo, no se da su lugar. Brocha en mano, la pintura al alcance, sólo le falta una escoba y un mandil para barrer las instalaciones de la Expo Feria Coatzacoalcos. Es un milusos cualquiera. Hace la talacha con una veintena de incondicionales de los que dice, “es personal de la Regiduría Novena”. ¿Habrá puesto a chapear, a raspar, a pintar, a las secretarias y a los ayudantes de oficina? Gersaín Hidalgo Cruz, líder “moral” del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Municipio de Coatzacoalcos —antes SUEM— se mostró servil con el alcalde morenista desde el primer día. Lo mismo arengaba al gremio a aplaudir que a exaltar la figura de Amado Cruz, postrándose a sus pies. Un año después, está peor. Ahora es pintor, barrendero, plomero y albañil, que nada tiene de indigno en quienes se dedican a ese oficio, pero lo es en este “líder sindical” que no hace mucho, en el desgobierno de Víctor Manuel Carranza Rosaldo, salió a defender la causa de su gente, tomó las calles, alzó la voz, cerró las entradas de la ciudad, bloqueó el túnel sumergido y amagó con quemar el palacio municipal por atropellos laborales. De aquel león sólo queda un ratón. Y en las redes lo destrozan. De “vividor”, que “vende a la gente”, el que “se lleva los bonos”, o “sinvergüenza oportunista”, no lo bajan. La tunda es de antología… ¿Quién es esa funcionaria municipal que literalmente “cobra piso” a los emprendedores que recurrentemente se asientan en el Parque Independencia para comercializar su productos, arguyendo que la dádiva es para Samuel Ordaz, secretario del Ayuntamiento de Coatzacoalcos? Está identificada ella y la prueba del método con el que extorsiona es irrefutable…

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