COLUMNASINFORME ROJO

Lo mejor, en dos años, son los videos de Pío López Obrador

* Andrés Manuel: la honestidad, sólo una máscara * Ante la corrupción familiar, quedó pasmado * Segundo informe: el malabarista del desastre * La CTM no avalará a Vasconcelos * Rotter y Emmanuel, observados por el PRI * Comerciantes desafían al alcalde * Rocío Nahle censura a Colectivo Voces * Alianzas huecas

 

Por Mussio Cárdenas Arellano

 

Rehén de su fábula —su falsa santidad—, Andrés Manuel no termina de lidiar con el video de Pío, el hermano recolector, las “aportaciones” para evadir la ley, con el historial de sobornos y la estocada del sistema, hiriéndolo por no entrarle a un caso de corrupción familiar.

Pío, pillado con las manos en la transa, ha sido el mejor retrato de López Obrador. La mano derecha del predicador bendice a la nación mientras la mano izquierda da zarpazos al dinero ilegal.

Así rinde su segundo informe (oficial) Andrés Manuel, vapuleado y denostado, intragable su lucha contra la corrupción porque el villano de los videos esta vez no es un allegado, ni un socio, ni un cómplice, sino alguien de su sangre, alguien de su estirpe, y peor porque no mueve un dedo para llevarlo ante un tribunal.

Ensombrecen al presidente los dos videos y el audio hasta ahora difundidos. Vienen más.

Destrozan el discurso de la honestidad valiente las imágenes crudas que implican al célebre Pío López Obrador en un caso de uso de recursos de procedencia ilícita, tomando un sobre con 400 mil pesos en la mesa de un Toks, o recibiendo la bolsa con un millón en la sala de la casa de David León, el mensajero del ex gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, que en aquellos días era consultor y se ostentaba como director de Comunicación Social.

Así, moralmente destruido, evidenciado como un simulador, López Obrador acude al rito del informe presidencial, el texto entregado en el Congreso, y el mensaje a la nación que es paja y rollo frente al escándalo de corrupción que envuelve a Pío, a Andrés Manuel, al proyecto de nación, a la Cuarta Transformación.

Moralmente ninguneado, Andrés Manuel vuelve a la retórica trillada de cada mañana: es honesto, es virtuoso, es único, es el mejor, es impoluto, es brillante, es un ave (de rapiña) que cruza el pantano y su plumaje no se mancha. Y otras patrañas más.

Pero la imagen de Pío y el soborno sigue ahí.

López Obrador alardea con sus otros datos, y con sus contradicciones. Ofrecía crear 2 millones de empleos y hoy presume 150 mil, al amparo de sus proyectos cumbre: la refinería de Dos Bocas, el aeropuerto Felipe Ángeles en Santa Lucía, el Tren Maya y el amilanado Corredor Interoceánico, al que le dedicó en su mensaje sólo 24 palabras.

Carga con los muertos que le endosa el crimen organizado. Es líder en muertes violentas. Cosecha los frutos de su demencial política de “abrazos, no balazos” que encantó a los narcos. Y más a Joaquín “El Chapo” Guzmán, cuyo hijo, Ovidio, fue aprehendido por fuerzas federales en Culiacán y López Obrador ordenó su liberación ante el amago de un baño de sangre.

Otro día Andrés Manuel acudió comedido a saludar a la madre del “Chapo”, en Badiraguato, guarida del Cártel de Sinaloa, y le ofreció que tres secretarios de su gabinete dialogarían con los abogados del líder criminal para diseñar una estrategia que evidenciara que la aprehensión y deportación a Estados Unidos fue ilegal y habría que repatriarlo.

Tanto que alardeó que Genaro García Luna era cómplice del Cártel de Sinaloa y la 4T los cuida como si fuera parte de clan.

Su informe transita por el austericidio, el desabasto de medicamentos, los niños con cáncer afectados, y a la par la justificación: la compra de medicinas se regía por una espiral de corrupción, la del régimen neoliberal, el disimulo, las compras con sobreprecio, el daño al erario.

Y así, con un sistema de salud en las penurias lo agarró la pandemia por coronavirus y México se trepó al top ten de los contagiados y los muertos. Y la debacle es total.

La pandemia es pretexto ideal. México está en recesión, pero el caos no obedece a la parálisis económica derivada del impacto por la inmovilidad social. Sus arrebatos, sus acciones, las señales, la rijosidad alejaron la inversión. El inversionista extranjero no llegó y el inversionista nacional llevó 5 mil millones de pesos a países con mayor seguridad.

2019 concluyó con crecimiento en -0.1 por ciento. Aún no había pandemia. Hoy la caída económica es brutal: -18 por ciento en el primer semestre de 2020. Andrés Manuel no se repondrá.

Las cifras lo pulverizan. Y la negligencia también. México tiene la cifra más alta en fallecimientos de médicos y personal de salud. Y no se les protegió. Para ellos, ni cubrebocas, ni guantes, ni batas, nada de ropa adecuada. Y fueron muriendo.

Amnésico, olvidó sus promesas de regresar a militares y navales a los cuarteles. Lejos de eso, creó la Guardia Nacional y les dio poder y negocios. El mando no es civil, como ofreció a organismos no gubernamentales de derechos humanos, sino militar. Y la usó como policía migratoria, el Muro de Trump, para frenar el cruce de indocumentados hacia Estados Unidos.

Reprobado en economía, en seguridad, en salud, López Obrador deglute los fondos y las reservas, y va por los fideicomisos. Disminuyen los ingresos fiscales, Pemex y Comisión Federal pierden y son un barril sin fondo, un enfermo desahuciado que ve la muerte llegar.

Sólo le quedaba su careta ideal: la lucha contra la corrupción. Y Pío la destrozó.

Usó el caso Lozoya, los sobornos del consorcio brasileño Odebrecht a la clase priista-panista mexicana, como ariete para repuntar.

El caso Lozoya fue circo y terminó en show. Hay, por supuesto, evidencia de corrupción, sobornos, la compra de plantas chatarra a Altos Hornos de México y Fertinal, pero Andrés Manuel lo pudrió.

Fue un saqueo, recursos arrancados al erario, sobreprecio y comisiones ilegales. Pero López Obrador politizó la justicia y la jodió.

Emilio Lozoya, ex director de Pemex, es el sapo favorito de López Obrador. A cambio de información, de implicar a Peña Nieto, al ex secretario de Hacienda, Luis Videgaray, a Calderón y hasta a Salinas de Gortari, le ofreció la libertad, acogerse al criterio de oportunidad que legalmente no se puede sustentar.

Andrés Manuel hizo del caso Lozoya un festín. Violó la secrecía de la investigación. Filtró el video con el soborno del personal de Lozoya a asesores de senadores panistas —Francisco Domínguez Servién y José Luis Lavalle— por 200 millones de pesos.

Luego se dio a conocer la denuncia de Lozoya, con detalles de las corruptelas de los priistas y panistas en el poder.

Corrupción pura al más alto nivel. El dardo de López Obrador puso al sistema, al PRIAN, a la mafia del poder, en el paredón. A diario los destazaba, exhibiendo el saqueo, el daño al erario. Exigía castigo y tenía —tiene—razón. A diario lanzaba descargas administrando el filón de oro que generaban las revelaciones de Lozoya, los sobornos de Odebrecht, la implicación de Peña Nieto y Videgaray, alcanzando a Calderón, a Fox y a Salinas de Gortari. El combate a la corrupción, imaginó, es de alta rentabilidad.

El pueblo debía ver más videos de corrupción, expresó Andrés Manuel. Y hasta ahí llegó.

Pío, Pillín, Pillastre Canallín, recibiendo los sobres y bolsas con por lo menos un millón 400 mil pesos de manos de David León, ex consultor del ex gobernador de Chiapas, Manuel Velasco.

Y el predicador calló. Y cayó.

No hay acción de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, cuyo titular, Santiago Nieto, congela cuentas de sospechosos y allegados a discreción. Ni la Fiscalía General de la República avanza en las denuncias presentadas por senadores del PAN.

López Obrador se desdibuja. Colocado frente a las fechorías del hermano incómodo —que también son sus fechorías—, los dineros ilegales para Morena, la evidencia de uso de recursos de procedencia ilícita, de delito electoral, el justiciero nacional se aplacó.

Y volvió el circo, el distractor. Revivió la rifa del avión no avión y la consulta popular para que el pueblo bueno y sabio, sabio y bueno, exija que los expresidentes sean enjuiciados.

La maroma es de 10 grados de dificultad. La justicia no se consulta, le responden los juristas, se aplica. El vodevil es de risa. Sabiendo que los delitos prescriben, que las leyes no son retroactivas, que las consultas deben ceñirse al marco constitucional, es previsible el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Pío y los videos son su catalizador. Frente a la corrupción en el seno familiar, reculó. Su coraza de honestidad, su verbo de la virtud, su plumaje sin mancha se fueron al basurero de la historia.

Hay otros 15 videos de Pío López Obrador, advierte el periodista Raymundo Riva Palacio. Es el hilo conductor hacia los fondos ilegales y los recolectores. Y en el centro Andrés Manuel.

En dos años, los videos de Pío ha sido lo mejor —o lo peor— de la 4T.

 

                                                      Archivo muerto

Infranqueable, la CTM nacional no ve, ni oye, ni siente a Carlos Vasconcelos. Y sin el aval del sector obrero, su central, la candidatura a la alcaldía de Coatzacoalcos no va. Un viejo conflicto con el líder máximo de la Confederación de Trabajadores de México, Carlos Aceves del Olmo, tiene a Vasconcelos en punto muerto. Sábese que en los días en que se construía Etileno XXI, cuando Carlos Vasconcelos era el favorito de Odebrecht, Aceves envió a su hermano a ganarse unos cuantos millones realizando obra en la planta industrial de los brasileños. Y el hermano se topó con una negativa total. Vasconcelos, que tenía el control de las obras, el personal, el transporte, los comedores, le fijó sus condiciones y hasta ahí llegó el hermano del líder nacional cetemista. Ahora van las contras. Una fuente del PRI nacional acusa: sin el aval de la CTM, que Vasconcelos no sueñe con ser candidato. Le queda seguir lo que ya expresó y que se escucha en el célebre audio y que “La Amenaza” Vasconcelos se esmera en negar: se irá de la CTM, del PRI y será candidato independiente… Y mientras a Vasconcelos lo batean, asesores y consultores de las dirigencias nacionales del PRI y PAN traen dos nombres en su agenda: Armando Rotter Maldonado y Emmanuel Peña Sánchez. Uno de ellos sería el candidato de la alianza opositora que enfrente a Morena en la contienda por la presidencia municipal de Coatzacoalcos; el otro iría por la diputación federal. Éste lunes 31, en la ciudad de México, hubo cónclave priista para el caso Coatzacoalcos. La cúpula del PRI y un ex gobernador del norte del país con fama de ganador de elecciones, analizan la conformación de la fórmula para la contienda electoral en 2021. Luego vendrá la propuesta al Partido Acción Nacional para concretar la alianza… Jodido y medio, el alcalde Víctor Carranza. Primero, evade el diálogo con el líder de la Cámara de Comercio, Armando Carvallo, y sus afiliados; luego le huye a una reunión, derivada del retiro de vallas metálicas por parte de los comerciantes, que la policía instaló sobre la avenida Zaragoza para impedir la circulación de vehículos, y al final emite un mensaje en que reitera que el bloqueo a la zona comercial del centro de Coatzacoalcos se volverá a establecer. Jodido y medio porque Carranza no atina a entender que un alcalde es primera autoridad municipal; representa a sus ciudadanos; debe ser su voz y hablar por ellos. Carranza, en cambio, se asume empleado y tapete del gobernador Cuitláhuac García y lacayo de Rocío Nahle. En tres días se verán sus alcances. Colocarán las vallas metálicas y la Canaco las habrá de retirar. Si reprime, si con la fuerza pública golpea, si encarcela, va a terminar incendiando Coatzacoalcos, activando la irritación del sector productivo con mayor capacidad económica y con ligas a las cúpulas empresariales, que son las que han vapuleado a Andrés Manuel López Obrador. Qué jodido anda el presidente municipal… Por celo político, el ver al senador Ricardo Ahued Bardahuil proyectando su imagen, crecer, encaminarse al gobierno de Veracruz, Rocío Nahle García reprimió a Colectivo Voces, versión radio. Intervino su vocera en la Secretaría de Energía, María Vázquez Guízar, ante mandos de Radio Fórmula y le cerraron el espacio. Semanas atrás, la estación radiofónica cuestionó que se hubieran incorporado voces críticas que señalaban las pifias y atropellos del alcalde de Coatzacoalcos, Víctor Manuel Carranza Rosaldo; las tretas de Rocío Nahle; los excesos y corruptelas del presidente Andrés Manuel López Obrador; el caótico desempeño del gobernador Cuitláhuac García. Al final, Mary Vázquez, según el argumento esgrimido ante el director del portal Colectivo Voces, Víctor Manuel Nazariego Ortiz, no dejó de insistir hasta imponer la censura. En un editorial contundente, Colectivo Voces resumió: “El problema es de celo político. El celo político de la jefa de Mary Vázquez al senador, porque ella va en picada y el ex alcalde de Xalapa crece en su imagen y posicionamiento y lo hacen el candidato número uno de Morena al gobierno de Veracruz. No sabemos si Mary Vázquez actuó por iniciativa propia. No sabemos si el alto mando de Radio Fórmula esté enterado de las decisiones que se toman en su filial de Veracruz. Lo que sí sabemos es que hoy se cierra un capítulo y que ocurre en tiempos en que la libertad de expresión sufre fuertes presiones, que se da cuando se suponía reinaría la democracia y los espacios para que el pueblo se pueda expresar”. Lo que faltaba: ante su vertiginoso desplome, Rocío Nahle recurre a la represión y la mordaza… De saliva, de papel, las alianzas que se tejen por la alcaldía de Coatzacoalcos. Vacíos, sin estructuras, sin operación política, los orquestadores del frente para encarar a Morena en la elección de 2021 sólo venden los membretes de los partidos y sólo aspiran a asegurar una regiduría en el próximo cabildo. Víctor Rodríguez con sus becas, Mijangos con sus rollos, la chiquillada con más sueños que realidad, y hasta el Partido del Trabajo que inaugura oficinas sin adeptos, con más invitados que militancia, para asegurarle a Guillermo López Ríos, sobrino del secretario del ayuntamiento de Minatitlán, Rafael Carvajal Rosado, del clan de Manuel Huerta, superdelegado federal en Veracruz, la regiduría que por Coatzacoalcos. Alianzas de papel…

 

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