INFORME ROJO

                                        Informe Rojo                               

CNDH: moralmente despedazados

* Rosario, el fraude y la necedad * Sigue el desgaste y Andrés Manuel no rectifica * La renuncia, única salida * Juan Carlos Molina: justicia imposible * La síndica y el partido de Brizuela * Maniobra Marcelo para hacer alcalde al hermano * La magistrada inmoral * Carmen Medel y el asesor mafufo * Nacida en Jáltipan, quiere alcaldía de Minatitlán

Por Mussio Cárdenas Arellano

Impávida ante la trifulca, Rosario Piedra se retrata en un click: seco el gesto, la mirada al vacío, la mano al frente, jurando respetar la Constitución que ultrajaba mientras la reyerta, el jaloneo, el alarido, casi la alcanza. “Sí, protesto”, dice con lacónico cinismo. Y consuma el fraude.

No pudiendo ser legítima quiso ser espuria. Asaltó la Comisión Nacional de Derechos Humanos con una vulgar trapacería de Andrés Manuel, su pandilla senatorial ejecutando la trastada, la violación a la Constitución, al orden legal, a la moral republicana, al discurso de los puros, a esa patraña llamada Cuarta Transformación.

Inelegible, Rosario no tenía por qué estar ahí. Debió renunciar un año antes a su cargo de consejera nacional de Morena, que es un puesto de dirección, pero pudo más la ambición o la ignorancia de lo que estaba por venir. O la seducción de López Obrador que al insensato le hace creer en el viaje a la inmortalidad, la huella que sólo pueden dejar los que saben hacer patria.

Fraudulenta porque a Rosario le dieron el voto los de Morena, el priismo, una fracción del bloque de oposición, pero no alcanzó mayoría calificada. Y como la orden del Dios Peje era aplicar el “haiga sido como haiga sido” tipo Felipe Calderón, los morenistas usaron la treta y el albazo para consumar la imposición.

Descalificada, porque Rosario sabe de búsqueda de desaparecidos y de protesta, de suscribir un manifiesto y arengar contra el gobierno represor, pero su perfil para la CNDH es pobre.

Se nutre de la fama de la otra Rosario, su madre, doña Rosario Ibarra, que es leyenda viviente, a la que se vio —vimos, entrevistamos, escuchamos— enfrentar al sistema por la búsqueda de su hijo Jesús, el guerrillero urbano al que nunca halló, y la lucha por dar con otros —“vivos se los llevaron, vivos me los tienen que entregar”—, las víctimas del PRI, de Echeverría, de López Portillo, de De la Madrid, de Salinas, de Zedillo, de Fox y Calderón y de Peña Nieto.

Llega a la CNDH con tres agravios de inicio y algo más. A su condición de inelegible se suman el fraude y su falta de perfil. Le siguen sus omisiones, dardos a la prensa, el repudio de los colectivos de derechos humanos, la renuncia de consejeros de la CNDH, la suspicacia de la ONU, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Amnistía Internacional. Y entre todo, estar rendida, entregada al presidente López Obrador.

Abre la boca Rosario y la tempestad arrecia. Sus primeras palabras son un poema. “¿Han matado periodistas ahorita?”. No lo sabía o finge no saberlo. La nueva ombudsperson mexicana no tiene el dato. Son 11 comunicadores asesinados durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Y por su tono de voz, por su reacción, en verdad no lo sabía.

A su ignorancia se agrega la treta y la maroma. Quiere matizar. No lo sabía pero dice que lo va a investigar. Carlos Loret de Mola le pregunta cómo va a defender periodistas si antes, en su cuenta de Twitter, se expresó con términos hirientes: “medios chayoteros”. Y su respuesta es bárbara: “Alguien ‘jaquió’ mi cuenta y es lo que estoy revisando, fíjese que no me había dado cuenta hasta que me hicieron saber y eso es muy delicado. Yo nunca me he expresado así de los periodistas aunque opine contrario a ello. Ese término no lo uso en mi vocabulario común y corriente”.

La “jaquiaron” el 18 de octubre de 2018 y un año después no se había percatado del contenido de su mensaje.

A López Obrador no lo ha visto o escuchado agraviar a periodistas. No sabe que les dice fifís, chayoteros, prensa vendida, doble cara, fantoches, conservadores, sabelotodo, hipócritas, hampa del periodismo. “Yo veo que todas las mañanas —dice Rosario Piedra— recibe a todos los periodistas y les da información… él emite su opinión, pero si alguna queja en particular que me haga llegar”.

Artículo 19, organización defensora de los derechos de los periodistas, sostiene que es obligación de la nueva titular de la CNDH conocer el estado de vulnerabilidad de los comunicadores y generar condiciones para desarrollar su labor profesional. Y Rosario simulando ignorar las andanadas de López Obrador a la prensa.

Es el éxtasis de la Cuarta Dictadura. Andrés Manuel la impone, Morena defrauda, Andrés Manuel justifica, Morena alardea, Andrés Manuel se enterca, Morena se ufana. Como si Morena y López Obrador fueran el PRI. Y es que sí, son la extensión del PRI.

El priismo en el poder, el panismo en el poder, jugaron con las leyes y las trastocaron. Llevaron la impunidad al límite. Provocaron, represión, espionaje, injusticia, inquina, persecución, venganzas, muerte y dolor. Fueron el motor de una espiral de violencia en que el pueblo, los de a pie, se volvieron inermes y, peor, sufrieron el asedio del que detentaba o pagaba por el control del aparato judicial.

Y llegó Andrés Manuel. Y pudiendo sanear los pantanos, prefirió zambullirse en sus aguas y oler a fango.

Desde aquel 12 de noviembre, convulso el Senado por la imposición de Rosario Piedra, la gresca, el senador Madero jaloneado por ir a meterse en el tropel, lanzado al piso, nada ha menguado. Sigue el azoro, la furia, la queja social.

Van dos semanas. La tormenta sigue. Se alzan voces que demandan la renuncia de Rosario Piedra. Otros urgen la reposición del procedimiento de elección. Y Andrés Manuel suelta una más de sus contradicciones: pueden impugnar el nombramiento pero sería injusto quitarle la presidencia de la CNDH.

Enésimo extravío del presidente. Asido al atril, desde el púlpito de las mañaneras ha preconizado una y otra vez que “fuera de la ley, nada; por encima de la ley, nadie”.

Pero en los hechos se puede mientras se trate de Rosario, la espuria.

Su defensa es un despropósito. Dice:

“Yo pienso que fue un cambio de fondo el que una afectada por violación de derechos humanos, una mujer que padeció con la desaparición de su hermano, teniendo también a una madre como doña Rosario Ibarra de Piedra, que ha luchado toda la vida por los derechos humanos de manera abnegada, es un ejemplo no solo nacional, mundial”.

La ceguera del presidente asombra. La estrechez de pensamiento impacta. Ve a medias, razona a destellos.

A la CNDH se accede por la vía legal. Rosario era inelegible. Rosario no contó con los votos que ordena la Constitución y la propia ley de la CNDH. Rosario carece de perfil, conocimiento, de sensibilidad. Rosario agrede y esconde la mano. Rosario es fan del presidente y evita enfrentarlo.

AMLO, en cambio, cree en el derecho de sangre. Si Rosario Ibarra es víctima y ha luchado por los desaparecidos, Rosario Piedra tiene el derecho a presidir la CNDH.

El sofisma, como el chiste, se cuenta solo. ¿Y la preparación académica? ¿Las tesis sobre derechos humanos? ¿La autonomía frente al poder? No basta el linaje, el nombre, la herencia, que sea la hija de la luchadora social.

Transcurren los días. Van dos semanas. El escándalo no amaina. Y la renuncia de Rosario, que exigen ONGs, colegios de abogados, partidos políticos, intelectuales, no se da.

Rosario Piedra es una soldadera en el ejército de la 4T, fan del Peje, sujeta al Peje, cobijada por el Peje.

Es producto del fraude y de mentirle a la sociedad. Y se niegan a soltar la CNDH.

Moralmente apabullados, ni Andrés Manuel ni Rosario hallan por dónde escapar.

                                                     Archivo muerto

Juan Carlos Molina dormirá el sueño eterno sin hallar justicia. De haberla, caerían hombres de poder, amigos con los que rompió. Caerían los que urdieron el crimen y el grupo sicario que fue por él, le vació las armas y le arrancó su vida. Cercanos al diputado priista, que se desligó de la fracción parlamentaria del PRI cuando iniciaba la Legislatura actual, andan en el camino del mal. Tejieron negocios sucios y se matricularon en la delincuencia. Hay una línea de investigación sólida hacia el robo, y peor, hacia el contrabando de ganado. Juan Carlos Molina, el cuenqueño, dibujó la ruta: de Centroamérica a Estados Unidos usando a Veracruz como corredor. Enfatizó que las “empresas engordadoras” serían parte de la cadena delictiva. Un negocio literalmente explosivo que fluye por la complicidad del gobierno, políticos, abogados, fuerzas de seguridad —militares y policías— y el aparato judicial, un priista con derecho de picaporte en la Serena y una camada de morenistas que pudiendo actuar, dejaron pasar. Todos cómplices. Y un enigma: si Héctor Yunes se duele de la muerte de su compadre, ¿por qué las versiones de una fuerte discusión en los días previos al magnicidio?… Camino al desafuero, Yazmín Martínez Irigoyen alista la quema de sus naves en Morena. Defenestrada entre los suyos, tendrá que capotear el juicio político con que se le retirará de la sindicatura del ayuntamiento de Coatzacoalcos y luego los procesos por violaciones a la ley. Y de ahí, la expulsión del partido de López Obrador. Su alternativa, antes de ser degradada en la 4T, es mudarse al Frente por la Cuarta Transformación, operando para el ex senador Elías Miguel Moreno Brizuela, cabeza y líder de esa organización que se halla en vías de convertirse en partido político. Sobre Yazmín pesan cargos y maledicencias, la inquina del alcalde Víctor Manuel Carranza Rosaldo, la tenebra de su pandilla voraz —los Pintos, Yolanda Sagrero, Agustín Jiménez— y sus propios errores, atropellos y traiciones. Por la causa de Yazmín solo una voz se alzó, la de Moreno Brizuela, alegando un argumento estéril, violencia de género, y relegando las pruebas del saqueo, la corrupción que asquea, que la síndica atesora y que habrían situado a Carranza en el umbral de un escándalo, y entonces el sujeto de juicio político habría sido esta piltrafa de alcalde. Moreno Brizuela es una de las piezas clave del canciller Marcelo Ebrard en su proyecto presidencial. Yazmín es su referente en Coatzacoalcos. Por lo pronto, las huestes de la síndica, sus adeptos, acudieron a la reunión del Frente por la Cuarta Transformación este domingo 24, en el salón Premier, en Coatzacoalcos, para acreditar el cumplimiento de los requisitos del Instituto Nacional Electoral con miras a constituirse en partido político. Yazmín no va a esperar a que la expulsen de Morena. Cuando se la quieran aplicar ya será la nueva lideresa municipal del partido de Moreno Brizuela… Nada sigiloso, Marcelo Montiel le construye a su hermano Alberto el camino a la alcaldía de Puente Nacional, su lugar de origen. Suscita así la repulsa de los oriundos de aquel lugar que ven en Marcelo un afán patológico de poder. Si ya fue alcalde de Coatzacoalcos en dos ocasiones, y quiere una tercera vez en 2022, poco a nada tiene que hacer en la política de Puente Nacional donde otros grupos tienen proyectos propios. De Coatzacoalcos solo le falta llevarse el palacio municipal, inventar nuevas pirámides olmecas en alusión a una cultura que, por cierto, nunca construyó ese tipo de edificaciones y pulverizar a sus enemigos políticos. Puente Nacional, municipio del que Naranjos es congregación, donde nació Marcelo Montiel, amenaza con arder si el capricho genético del hermano Alberto se llega a consumar… Terca la mula, no le da el intelecto para entender que a las instituciones, guste o no, se les respeta.  Perfila el gobernador a su magistrada novata —mes y medio en el cargo— para presidir el Poder Judicial. Y ella, Sofía Martínez Huerta, atrincherada en la Segunda Sala del Tribunal Superior de Justicia esperando que se consume la imposición. No es mérito un asalto de semejante dimensión. El 11 de octubre protestaba como magistrada y al iniciar diciembre ya ser presidente del Poder Judicial. O las ínfulas de otra magistrada, Bertha Inés Chávez Méndez, cuyo único mérito es ser familiar de Jorge Alberto Chávez Méndez, particular del secretario de Gobierno, Eric Patrocinio Cisneros, y valerse del tráfico de influencias para presidir el Tribunal. La descomposición es alarmante. Cuitláhuac es un iletrado en política. Cisneros es un enfermo de poder. El gobierno de Veracruz es un circo de tres pistas con pésimo repertorio, payasos que no divierten y fanáticos con maromas viejas para justificar tanta ilegalidad. Y ahora las magistradas sin moral… Requiere la diputada Medel regresar a la realidad. De su asesor, Adrián Peralta, hay por lo menos dos culpas: fue el que reventó la elección de delegados al Consejo Nacional en el distrito de Minatitlán, y se le imputa en redes sociales su afición al consumo de marihuana (Ver Costa Veracruz: bit.ly/34hbLrX). De ese asesor habría surgido la célebre frase “No soy policía” que le dio pésima fama a la diputada federal, deslindándose del fenómeno de la violencia del que ella misma fue víctima. Trasciende ahora que la doctora María del Carmen Medel Palma es oriunda de Jáltipan y no de Minatitlán. Un acta de nacimiento lo acredita. Si bien no es impedimento legal para aspirar a la presidencia municipal, pues cuenta con vecindad, sí agravia a sectores que se distinguen por su localismo. Minatitlán —pregonan los antiguos— es para los minatitlecos. Dentro y fuera de Morena, se plantea qué tantos votos podría cosechar en una elección constitucional y cuántos serían votos de castigo por su condición de jaltipaneca, amén de que en un año en la diputación federal ha sido un fiasco, una nulidad, un ánima que vaga por los pasillos del Palacio Legislativo de San Lázaro. Se suponía que después de Nicolás Reyes no habría algo peor, pero resulta que sí. Minatitleca postiza, Carmen Medel cuartea a la 4T… Víctor Carranza y una empresa fantasma. Facturas, relación de pagos, concepto, un domicilio fiscal donde no saben ni jota de esa S.A. y el vínculo con funcionarios municipales. El alcalde morenista de Coatzacoalcos aplicando la misma que usara el pillastre Javier Duarte en el gobierno de Veracruz. En breve, muy breve, el reventón…

 

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