Juan Javier Gómez Cazarín, el hombre, el político que sirve a Veracruz

*** El gobernador Cuitláhuac García Jiménez no se equivocó al confiar al hombre de Hueyapan de Ocampo negociaciones de gran relevancia para la cuarta transformación en Veracruz.

 

Por Nidia Miles

 

Criticado por su franqueza, porque no olvida sus orígenes — seguiré escuchando a los Junior Klan, los Vázquez y a Nelson Kanzela, ha dicho— y porque suele actuar de frente, a destajo contra quienes quieren seguir bajo los viejos esquemas de corrupción, el diputado Juan Javier Gómez Cazarín ha demostrado este jueves, una vez más, de la madera de la que está hecho.

Denostado —particularmente por el grupo político de Manuel Huerta Ladrón de Guevara—, el hombre de Hueyapan de Ocampo logró que con 39 votos a favor, el Congreso del Estado de Veracruz avalara las propuestas del gobernador Cuitláhuac García Jiménez para las vacantes del Poder Judicial.

¿Servil? ¿Doblegado al Poder Ejecutivo? De ninguna manera, el Presidente de la Junta de Coordinación Política tejió fino, negoció adecuadamente para que una vez más se avanzara en paridad de género en el Congreso del Estado. Aquí una vez más, se impuso la máxima de que el Ejecutivo propone y el Legislativo dispone. Y así lo hicieron las y los señores legisladores, respaldando esta propuesta inédita, histórica, sin precedentes en la historia de Veracruz.

Con estas cinco magistradas y un magistrado, ya suman 14 mujeres y 5 hombres los que este Congreso ha designado, para servir a los veracruzanos. Se trata de un reconocimiento histórico a la capacidad, preparación y talento de las abogadas veracruzanas.

“En verdad que es un paso trascendental, en la formación de instituciones sólidas y con perspectiva de género; con anteriores gobiernos de ninguna manera hubiéramos imaginado que, de 19 magistraturas vacantes en total, 14 se destinarán para mujeres; hoy, en la Cuarta Transformación estamos saldando esa deuda pendiente con las abogadas veracruzanas”, celebró Juan Javier Gómez Cazarín, este jueves.

Su cercanía, amistad y compromiso con el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, de ninguna manera obnubila la independencia que como legislador debe tener. Por el contrario, afianza la sintonía que los poderes deben tener por la entidad veracruzana.

Quienes pensaban que Juan Javier Gómez Cazarín no tenía tablas políticas para dirigir el destino del Congreso del Estado se han quedado con el ojo cuadrado. “Es un desconocido, no conoce del trabajo legislativo, no sabe del Cabildeo, no entiende de negociaciones. Lo único que sabe es vender autos”, expresaban sus críticos.

Y sí, calificado como el tercer mejor ejecutivo de ventas en la compañía automotriz en la que trabajó por varios años, Gómez Cazarín era un neófito en la política, pero se aplicó y en poco tiempo demostró su tamaño.

Impulsó al primer presidente de la Mesa Directiva, José Manuel Pozos Castro. Aunque en un primer intento sufrió un descalabro, en la destitución del Fiscal Jorge Winckler Ortiz, en una segunda oportunidad lo logró magistralmente, poniendo orden en una Fiscalía que se utilizó ad libitum, con intereses políticos.

Cuando muchos pensaban que el gobernador Cuitláhuac le retiraría su apoyo, por el contrario, lo respaldó y afianzó su relación política con él, con todo y las grillas palaciegas de los huertistas.

Después del caso Winckler, vinieron en cascada los cambios, el control de las diversas instituciones del estado: magistrados, desafueros de alcaldes, síndicos, diputados, reformas al Código, Reforma Educativa, Guardia Nacional, entre otras.

Ha destacado, sobre todo, la Reforma Electoral, el nombramiento de la titular del Órgano de Fiscalización, el Fiscal Anticorrupción, la elección de la Fiscal General del Estado y la designación de la titular del Poder Judicial en donde además, implementó el operativo “orden y limpieza”, para desterrar los vicios y corruptelas añejos.

De vendedor de autos a empleado de los veracruzanos, de hombre de pueblo a negociador político, a tribuno, a legislador comprometido con el desarrollo y el bienestar de Veracruz.

La historia de Juan Javier Gómez Cazarín es sin lugar a dudas una historia de éxito, de confianza, de coordinación entre poderes por el bien de Veracruz.

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