COLUMNASINFORME ROJO

Rocío Nahle: y al final nada ganó

* Los pataleos ante la OPEP * A pagar 300 mil barriles que nadie produce * Expertos la destrozan * “No sé” qué se pactó con Trump * Los cirqueros del coronavirus  * Tania, Vasconcelos, Christopher, Mijangos * Agua Dulce: el extorsionador opera desde el penal * Abogados de Carranza y Nicolás, otra ilegalidad  * Años después, Mauricio García se titula

Por Mussio Cárdenas Arellano

Fan del alegato, el pataleo, la estridencia, Rocío Nahle fue al encuentro con los jeques y los amos del petróleo, peleando con dientes y garras, aferrada a un hueso ínfimo de 100 mil barriles, vendiéndole el alma a Estados Unidos y soñando que el ogro despiadado tiene corazón. Y así se siente feliz.

Épica, la gesta de la secretaria de Energía fue circo pejista y show 4T, descomponiendo por horas el acuerdo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y los No OPEP, los dos cárteles del hidrocarburo, cuyo desplome de precios ha impactado la economía mundial.

Nahle fue, por mucho, la estrella y el hazmerreír. Estrella de la secta pejista, el coro de los enanos que aplaudían a rabiar —literalmente a rabiar— los desplantes y las pausas y vacíos, las consultas detrás de cámara, su llegada tardía a la reunión virtual, las chapuzas verbales, la defensa enconada de la minúscula producción de petróleo mexicano, los ires y venires de la secretaria, hasta dejar la mesa, tácitamente huir y dejar atónitos a los ministros de energía de la OPEP Plus. Y al final nada ganó.

Con un gramo de agallas y un mundo de argumentos hilarantes, Rocío Nahle se negaba al recorte de 400 mil barriles —23 por ciento de los 1.75 millones de barriles diarios— por afectar el programa de Pemex, el esfuerzo por revertir la caída en la producción y rescatar las áreas que el PRIAN estuvo a punto de extinguir y el nudo crucial: contar con crudo para la refinación.

México, vía Pemex, produce acaso el 2 por ciento de la producción mundial, alrededor de 94 millones de barriles que se generan a diario. O sea, nada.

Recortar 100 mil o 400 mil barriles diarios es para la OPEP, irrelevante. Aún así, Estados Unidos, que había convocado a la cumbre del petróleo, instaba a México a adherirse al acuerdo. Y no lo dejó ir. Así tuviera que forzarlo y someterlo, no lo dejó ir.

Tras la negativa de Rocío Nahle a ceder, Irán propuso cerrar el acuerdo sin la inclusión mexicana. Arabia Saudita insistió en que no debía quedar fuera. Y la secretaria se marchó.

Aquel jueves 9 el acuerdo petrolero para incrementar el precio del crudo quedó en vilo.

Y Estados Unidos se vistió de oveja para comerse a la Cuarta Transformación.

Horas después, el presidente Donald Trump ofreció absorber 300 mil barriles diarios de los 400 mil que se le exigía a México y allanó el camino a la firma del acuerdo. En suma, el recorte de producción quedó en 9 millones 700 mil barriles diarios.

Aquello fue, diría Ionesco, el teatro del absurdo. Un show grotesco para matar de risa a los jeques árabes, para alterar la frialdad de Putin, para el pasmo de los chinos, para el colmillo de Trump.

¿Cómo va compensar México los 300 mil barriles diarios que supuestamente Estados Unidos absorbió del recorte al que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador debía acceder? Sólo Trump lo sabe. O lo saben todos y no lo han querido decir.

Una semana después, las voces de los expertos en el tema energético advierten que el gran timo se dio. El gobierno de Estados Unidos no absorbió ni un barril del recorte a Pemex porque el gobierno de Estados Unidos no produce ni un litro de petróleo. En aquel país el hidrocarburo lo explotan las compañías privadas.

¿Cómo “compensará” el gobierno de la Cuarta Transformación los 300 mil barriles diarios de petróleo? Ni el Dios Peje ni la secretaria Nahle lo han explicado.

Peor: hoy el precio de la mezcla mexicana se establece en 14 dólares promedio; si el precio repunta —hasta ahora ha sido lo contrario—, si alcanza los 30 dólares como se propone la OPEP Plus, México pagará más del doble por cada barril. Pero, ¿a quién? ¿a las compañías petroleras de Estados Unidos porque, insisto, el gobierno norteamericano no tiene una empresa estatal como en el caso de Pemex?

Rocío Nahle negoció a ciegas. Y acordó a tontas. De la “compensación” a Estados Unidos por absorber los 300 mil barriles diarios, dice a El Financiero Bloomberg TV: “No sé el día de mañana en qué tema México pueda también colaborar con Estados Unidos, sea en agricultura, cultura, de cualquier tema. Creo que en esa referencia va la expresión del presidente Trump”. Insólito.

Victoria pírrica, la de Rocío Nahle. Siete horas trabada en una discusión por el hueso diminuto de los 400 mil barriles, cediendo en 100 mil, estrujada por la mano de Trump, trabando un acuerdo que no sabe cómo se tendrá que pagar. La ignorancia en ese nivel es para ser citada al Congreso federal. Y el Peje también.

Victoria pírrica por la arrastrada que sufrió. “Victoria Nahlica”, dice el periodista David Páramo en el noticiario de Ciro Gómez Leyva en Imagen TV, exhibiéndola por oponerse a un recorte de producción que intenta incrementar el precio del barril de petróleo. “No sabe de matemáticas”.

Nahle queda destrozada pero feliz. Le aplaude el coro de los enanos y la adula la prensa de la 4T, los Robles de Coatzacoalcos, el Clan de la Succión, con su periodismo servil, los youtubers que alucinan en las mañaneras de Andrés Manuel.

Otros que sí saben de energía la refutan. David Shields, periodista escocés, naturalizado mexicano, experto en petróleo, consultor y analista, editor de la revista Energía a Debate, articulista de Reforma, antes de El Financiero, con publicaciones en autor de dos libros sobre Pemex para la Universidad de Berkeley, en Estados Unidos, habla de la implicación financiera del acuerdo Nahle-OPEP Plus, su impacto en el contexto mundial. Le dice a Enrique Muñoz Ramírez, en Fórmula Noticias, cinco verdades de peso:

Una, México peleó por 100 mil barriles y terminará recortando 400 mil, los que le exigía la OPEP.

Dos, la recuperación del precio del petróleo tardará más de lo previsto y ello obligará a un nuevo recorte. El crudo mexicano tiene un mercado limitado. No tendrá dónde colocarlo.

Tres, la refinería de Dos Bocas tiene un error de concepción. Es inviable en puntos clave: ubicación, capacidad, realidad petrolera. Se construye donde golpean las aguas del mar tabasqueño cuando que en el Golfo de México sobran refinerías de alta producción.

Cinco: Para qué construir una refinería grande intentando procesar crudo pesado. Debieron ser tres refinerías pequeñas para procesar petróleo ligero.

Cuatro: para qué producir más petróleo y más refinados si el desarrollo se orienta a las energías limpias. Cada vez se producen más vehículos eléctricos.

A la agencia EFE, David Shields le expresó:

“Creo que es una fijación con la idea de que hay que producir más y más barriles. La realidad es que el consumo se está desplomando. Sólo hace falta ver este sábado las calles de la Ciudad de México sin coches”.

Y agregó que López Obrador “hace el ridículo” con su postura, puesto que el consumo en gasolineras se ha reducido entre un 50 y un 60 por ciento, y tarde o temprano tendrá que recortar la producción dado que “el mercado no absorbe lo que produce Pemex”.

Otra voz, la de Oscar López Velarde, profesor de Derecho en la Universidad Iberoamericana especialista en energía, puntualiza:

“Lo absurdo es que este es un favor que no necesitábamos, ya que Pemex ni siquiera alcanzará sus objetivos de producción debido a su crítica situación financiera y no debería aumentar la producción para evitar mayores pérdidas”.

Angel Verdugo, articulista de Excélsior, analista puntilloso, tilda de “farsa, una engañifa” el acuerdo Nahle-OPEP Plus. México pagará por 300 mil barriles de petróleo diarios que las empresas americanas no extraerán del subsuelo.

Nahle, la estridente, la que con show se hacía escuchar en el Congreso por legisladores que por ignorancia preferían callar, pudo deslumbrar a López Obrador. Y la imaginó ad hoc para la Secretaría de Energía de su Cuarta Trastornación. Le vino como anillo al dedo a Andrés Manuel.

Con los jeques y los amos del petróleo es otro nivel. Aferrada al hueso de los 100 mil barriles, no supo ni qué pactó con Estados Unidos, alucinando que el ogro tenía buen corazón.

Tendrá Pemex que pagar los 300 mil barriles diarios con mayor precio de venta.

O tendrá que “compensarle” a Trump con agricultura, cultura, porque la verdad “no sé”.

O recortar la producción porque el mercado del petróleo mexicano cada vez se contrae más.

Y el mercado de gasolinas, también.

Fan del pataleo y la chapuza verbal, Rocío Nahle terminó siendo el hazmerreír.

Y al final nada ganó.

                                                      Archivo muerto

Como carroña, la crisis sanitaria sirve para el lucro político de los buitres. Vasconcelos, el futuro candidato independiente a la alcaldía, instala túneles para sanitizar; Tania Cruz, la diputada federal, ofrece donar un mes de salario; Chofys Santos —Chistopher Alan—, aspirante a candidato por Movimiento Ciudadano, reparte gel y mascarillas entre taxistas; Beto Mijangos, candidato a lo que le dejen pepenar por Morena, insta en video a guardar la sana distancia; Sandra Collins y Eusebia Cortés, comadritas nada útiles, muy serviles, de la secretaria de Energía, Rocío Nahle, reparten despensas; Yazmín Martínez Irigoyen, la síndica narcisista de Coatzacoalcos, con sus videos en que pide permanecer en casa; Zoyla Balderas, alcaldesa de Nanchital, dona un mes de sueldo. Generosidad tramposa, oportunista, mezquina, esta ayuda y este consejo es para pavonearse y colocarse bajo el reflector. La carpa política exige de patiños sin ética que en la pandemia hacen manejo de imagen, unos por ego, otros con fines electorales. Ahí no hay nobleza. Arrojan migajas para luego exigir lealtad y votos. La conmiseración que se presume es hipocresía. Y oportunismo. Y simulación… Un maloso, Frank Arévalo Alvarado, extorsiona y amenaza. Recluido en el penal Duport Ostión, en Coatzacoalcos, prosigue en su carrera delictiva, impune e intocable. Al menos 18 comerciantes de la industria de la masa y la tortilla del municipio de Agua Dulce viven en la zozobra, el miedo, la rabia de saber que en un instante pueden morir. A los 18, y otros ciudadanos más, Frank Arévalo solía extorsionarlos, a unos los secuestró, uno más por negarse a entregarle 100 mil pesos —ya le había dado 50 mil— y un día, sin más, le vació la pistola. “Los rumores en Agua Dulce son que no voy a llegar a la próxima audiencia”. Otro más fue despojado de millón y medio de pesos y cinco vehículos. Y desde la cárcel, vía sus hermanos y su suegro, ejerce presión sobre los hidrómilos. Al periódico Liberal del Sur le revelan nombres: Jonathan y Giovani Arévalo Alvarado, sus hermanos, y el suegro. Hacen un llamado al gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, y al secretario de Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez Maldonado, para que sea trasladado a un penal de máxima seguridad. Otros malosos mandan y atemorizan. El miedo, la impunidad, el caos y la violencia, el rostro real de Agua Dulce, peor desde que Sergio Guzmán Ricárdez inició el desgobierno de Agua Dulce… De la autoría de Rogelio Martínez, fundador de Morena en Coatzacoalcos, ex jurídico de Pemex en el complejo petroquímico Cosoleacaque: “Los ayuntamientos de Coatzacoalcos y Minatitlán de Morena en Veracruz, contrataron despachos de abogados por adjudicación directa sin justificación, ya que cuentan con personal jurídico propio, por lo que se debe investigar dicha situación por la auditoría y fincar responsabilidades a los servidores públicos responsables”. Alusión a Laureano Malpica Alemán, sin título ni cédula profesional, y a su abogada de ultraconfianza, Susana Rangel. ¿A cuánto asciende su contrato mensual? ¿100, 150, 250 mil pesos en Coatzacoalcos y otro tanto en Minatitlán? ¿Qué otros despachos fueron convocados para suministrar el “servicio”? ¿Debió licitarse el contrato? O sea, Morena y sus alcaldes, Víctor Manuel Carranza Rosaldo y Nicolás Reyes Álvarez, en franco desafío a la ley. Y luego se preguntan por qué Morena anda en 9 y 8 por ciento de aceptación ciudadana, según muestreos de diciembre a la fecha. Y ya no lo van a revertir… Mauricio García es, créalo o no, neoprofesionista. Años metido en el tema de las tecnologías de la información, el diseño de portales de gobierno inteligente, el alarde y la altivez, y carecía de título profesional. Hoy lo presume. Se tituló apenas el 15 de junio de 2019 por la Universidad Cristóbal Colón, con sede en el puerto de Veracruz, no con tesis sino con un “taller de investigación” que le permitió acreditar su examen profesional. Años, pues, operando sin haber concluido su ciclo universitario, primero en el equipo político del ex candidato a la alcaldía de Coatzacoalcos, Miguel Ángel Enríquez González, de donde brincó al de Marcelo Montiel, del PRI. Se fue a Veracruz, donde anidó en el ayuntamiento del priista Ramón Po, y retornó a Coatzacoalcos para insertarse en el destartalado gobierno municipal del morenista Víctor Manuel Carranza Rosaldo, donde funge como coordinador de Innovación Gubernamental, el lado oscuro de la nómina y otros enjuagues. Quizá por carecer de título profesional, ese espacio permanecía vacío en su perfil oficial. ¿Cuántos años se dio por hecho que era licenciado en Sistemas Computacionales, sin serlo?…

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